miércoles, 23 de abril de 2008




Ayer hubo una charla dada por el renombrado escritor Antonio Skármeta, habló de su vida, de lo que significa ser exiliado del país amado, de lo que le impulsa a vivir día a día.


En las preguntas del público, situación de la que no podía enajenarme, levanté la mano, me dieron cautelosamente el micrófono, me puse de pie e hice mi pregunta: "Buenos días. Un escritor una vez dijo: "Hay libros para degustar y otros que son para masticar y digerir", con respecto a esto, y basándose en su archivo de libros personales, me gustaría saber cuáles son sus libros para degustar y cuáles son para masticar y digerir". Ahí estaba yo, con el corazón palpitante y fulgoroso esperando mi ansiada respuesta, cuando él agrega: "Bastante gastronómica la descripción de los libros" y comenzó a hablar de su admirado William Shakespeare, de la burla que éste hacía de la muerte, de lo maravilloso que llega a ser al llenar con palabras, capaces de ser percibidas por casi toda la gente, sus libros sus historias implacables.


Skármeta escribió sobre Neruda, que para él, como señaló en la charla, era su propia imagen de Pablo Neruda, y que cada persona que le conoció tendrá otra imagen que hasta puede diferir de la expuesta en su libro.

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miércoles, 9 de abril de 2008

Cuando no quieres, pero no puedes evitar...


Creo que lo había pensado bien, no buscar más, querer estar sola este año y dedicármelo a mí y a lo que tuviera relación con mi vida profesional. Pero a veces me resulta inevitable no ver a un hombre con todas las características (o muchas) de las que busco, y que me guste.

No me puedo negar al amor, ¿serán las hormonas? ajajaja

Además ¡no gasto $1950 mensuales en la Cosmopolitan sólo para quedarme sentada tejiendo!

Bueno, soy joven, puedo hacer lo que se me dé la gana en ese aspecto (con las limitaciones de los valores morales por supuesto, nunca tan loca).

Amanda

viernes, 4 de abril de 2008

"Tanto soñé contigo"


Hace un tiempo leí un poema que se llama "Tanto soñé contigo", de Robert Desnos, y sin duda llegó en un momento preciso.

Me permitió darme cuenta de muchas cosas, de cuando uno se ilusiona con algo (con alguien) y llega el punto en que lo idealizas tanto, que terminas amando lo que no es, lo que no sientes y lo que no podrás tener, olvidando lo que eso es realmente.

Y cuando llegas a la realidad, que muchas veces te abofetea la cara descubres que estás equivocado y te resignas a amar algo que no es simplemente.

TANTO SOÑÉ CONTIGO

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.

¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar

sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?

Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre

mi pecho cuando abrazan tu sombra,

quizá ya no podrían

adaptarse al contorno de tu cuerpo.

Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y

me gobierna desde hace días y años,

seguramente me transformaré en sombra.

Oh balances sentimentales.

Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.

Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las

apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta

ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente

y tus labios que los primeros labios y la primera frente

que encuentre.

Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de

tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre

los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que

siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.


Es perfect!